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Se perdió mi mascota: qué hacer

Lo primero: la mayoría de mascotas perdidas aparecen. Pero el cómo buscas cambia muchísimo las probabilidades, y lo que funciona con un perro no funciona con un gato. Esto es lo que dice la gente que se dedica a rastrearlas.

Publicar que se perdió

Las primeras horas

El error más común es quedarse en casa esperando a que alguien llame.

  1. Sal a buscar a pie, ya

    De todos los métodos estudiados, la búsqueda física del área es el que más mascotas ha recuperado. Publicar y esperar no reemplaza salir a caminar la zona.

    Buscar a pie es el método más efectivo, por encima de carteles y redes

  2. Empieza por donde se perdió, no por donde crees que fue

    Camina en círculos desde el punto exacto donde lo viste por última vez, ampliando poco a poco. Revisa debajo de carros, tras materas, en lotes, alcantarillas y escaleras.

  3. Publica el reporte con foto

    Entre más rápido esté publicado, más ojos hay buscando. Acá es gratis, sin registro y toma un minuto — y si alguien la encuentra, te escribe directo por WhatsApp.

  4. Avisa a las veterinarias del sector

    Es a donde la gente lleva un animal que se encontró herido o asustado. Pasa por las más cercanas, deja tu número y una foto impresa.

Si es un gato

Los gatos casi nunca se van lejos. Se esconden y se quedan callados, y por eso la gente cree que desaparecieron.

  1. Está más cerca de lo que crees

    Un estudio de la Universidad de Queensland midió qué tan lejos llegan. Si tu gato era de puertas adentro, probablemente está a menos de media cuadra, escondido y sin hacer ruido.

    Gato casero: 50 m de mediana · Gato que salía a la calle: 315 m

  2. Busca en escondites, no a campo abierto

    Un gato asustado busca espacios cerrados y apretados: debajo de la casa, entre tejas, en un altillo, tras un lavadero, en arbustos densos, dentro de un carro parqueado. Necesitas linterna y agacharte, aunque sea de día.

  3. Pide permiso para revisar patios vecinos

    Muchísimos gatos aparecen encerrados en la casa del lado, en un garaje o en un depósito que alguien cerró sin darse cuenta. Tienes que entrar a mirar tú: el vecino que 'ya revisó' casi nunca revisó debajo de las cosas.

  4. Ten paciencia: pueden tardar días en salir

    Se le llama el fenómeno del umbral. El gato se queda paralizado por el miedo y no responde ni cuando lo llamas. Muchos tardan entre diez y doce días en salir del escondite o empezar a maullar.

    No abandones la búsqueda a los tres días

  5. Pon comida, no su arenera

    Una estación de comida en el punto donde se perdió funciona mejor. Regar arena usada u objetos con su olor puede atraer gatos territoriales de la zona que terminan espantando al tuyo.

Si es un perro

Qué tan lejos llega depende menos del tamaño y más del carácter.

  1. Piensa en cómo es tu perro con los extraños

    El sociable se acerca a la primera persona que ve y suele aparecer cerca. El desconfiado se deja atraer con paciencia y comida, pero puede recorrer buena distancia. El muy miedoso es el que más lejos llega y el que más riesgo corre en la vía.

  2. No lo persigas y no le grites el nombre

    Es lo más difícil de aceptar y lo más importante. Un perro en pánico no reconoce ni a su familia: correr detrás de él lo hace huir más rápido y hacia donde hay carros. Después de varios intentos fallidos, hasta oír su nombre se le vuelve señal de alarma.

    Llamarlo a gritos puede hacer que salga corriendo de ti

  3. Agáchate y hazte el desentendido

    Si lo ves, siéntate o agáchate de lado, sin mirarlo a los ojos, y ponte a comer algo ruidoso ignorándolo. Deja caer trozos de comida cerca de ti. La idea es que él se acerque a ti, no al revés. Puede tomar un buen rato.

  4. Deja su olor en la puerta

    Su cama, una cobija que use o una prenda tuya sin lavar, afuera de la casa. Muchos perros regresan solos de noche cuando hay silencio y no encuentran cómo ubicarse.

Que lo vea la mayor cantidad de gente

  1. Descarga el afiche del reporte

    Cada reporte publicado acá genera un afiche listo para compartir, con la foto, los datos y tu número. Sirve tanto para WhatsApp como para imprimir y pegar.

  2. Los grupos de WhatsApp del barrio pesan más que las redes

    El conjunto, la cuadra, la portería, el colegio. Son personas que efectivamente caminan por donde está tu mascota. En la página de ayuda también dejamos los grupos grandes de Facebook.

  3. Habla con quienes están todo el día en la calle

    Porteros, celadores, recicladores, domiciliarios, vendedores, aseadores. Son los que más ven y casi nadie les pregunta. Muéstrales la foto en el celular y déjales tu número.

  4. Busca en los reportes de encontradas

    Revisa el listado de mascotas encontradas de tu ciudad. La app además te sugiere automáticamente las que se parecen a la tuya cuando abres tu reporte.

Después del sismo

Un temblor cambia el patrón normal de búsqueda y vale la pena tenerlo en cuenta.

  1. Muchas salieron corriendo mucho más lejos de lo normal

    El ruido y la vibración disparan una huida de pánico. Amplía el radio más de lo que ampliarías en una pérdida común y revisa barrios vecinos.

  2. Revisa escombros y estructuras con cuidado

    Es un escondite típico después de un sismo, pero no entres a una edificación averiada por tu cuenta. Si crees que está ahí, llama a Bomberos (119) o a la línea 123.

Cuidado con las estafas

  1. Nunca envíes dinero por adelantado

    El engaño típico: alguien dice que la tiene, que está lejos o herida, y pide plata para el transporte o el veterinario antes de mostrártela. Un rescatista de verdad no cobra por devolverte tu mascota.

  2. Pide una seña que solo el que la tiene pueda saber

    Que te mande una foto del momento con algo tuyo en la mano, o que te describa una marca que no publicaste. Por eso conviene guardarte un detalle sin publicar.

  3. Encuentros en lugar público y acompañado

    De día, en un sitio con gente, y no vayas solo. Si algo se siente raro, no vayas.

Esta guía se apoya en la investigación de Missing Animal Response Network sobre comportamiento de mascotas perdidas, y en el estudio de la Universidad de Queensland sobre distancias recorridas por gatos. No reemplaza el criterio de un veterinario ni de un rescatista.